lunes, 6 de diciembre de 2010

La educación cuestión de cuestiones

“¿Por qué se acaba todo? ¿Por qué no sirven las experiencias de los demás para conducir a un plan más alto, más acorde con la sociedad y con los hombres? ¿Resulta siempre peligroso abrirle los ojos a alguien para que se encuentre con la verdad?...”
¿Suena a utopía?, quizás si..pero  lo expresado anteriormente pertenece a Olga  Cossenttini, docente rosarina, que por 1935-1950, se atrevió a vivir una experiencia educativa maravillosa en una escuela pública, de un barrio obrero, cuyos alumnos  hoy, recuerdan como algo no solo inolvidable, sino como marcador en las pautas de sus vidas.
En esa época regia la Ley 1420 sancionada en 1884, que sin sufrir modificaciones importantes, condujo el destino educativo de nuestro país  hasta 1993. Mal síntoma para cualquier  país que quiera un futuro asegurado en la grandeza de sus habitantes, comprensible en el nuestro, cuyo destino principal fue marcado por dictaduras militares.
El año 1993 marca el comienzo de la peor  etapa que vivió nuestra educación en democracia. Se aprueba la Ley Federal  24.195. Nacida en cuna neoliberal, llevo los  valores, reglas y estrategias de la economía al terreno de la educación. El gobierno de Carlos Saúl Menem, acompañado por Eduardo Duhalde dejo al mercado el rol de organizador de la sociedad y la educación…en manos de nadie. El símbolo de rechazo más visible fue la creación frente al  Congreso Nacional  de la Carpa Blanca, que logró una fuerte adhesión popular.
La escuela se convirtió en un centro asistencial y sus maestros en asistentes sociales, encargados de  atender problemáticas familiares, documentación, drogadicción, viendo recortada la posibilidad de enseñar. Sumado a esto la mala preparación que se les brindaba, maestros  venidos a profesores sin capacidad adecuada. Coexistencia en una  misma provincia  de sistemas diferentes, primarización  de los primeros años del secundario, cierre de las diversas opciones de enseñanza técnica. Un sistema deficiente en un contexto de pobreza  alarmante. Aumento de matriculas de  chicos con aprendizajes fracasados, que quedaban en el sistema solo para satisfacer sus necesidades primarias, fue la llamada “escuela comedor”.
Hoy una nueva Ley de Educación Nacional, esta rigiendo al sistema. Reconociéndola  “como un bien público y un derecho personal  y  social garantizado por el Estado”, quien además “tiene la responsabilidad principal e indelegable  de proveer una educación integral permanente y de calidad para todos/as los/as habitantes de la Nación, garantizando la igualdad, gratuidad y equidad  en el ejercicio de este  derecho”.
Quizás sea muy pronto para poder juzgar sus primeros frutos, pero una educación basada en estos principios y con un buen presupuesto, no puede ser equivocada. Quedará ahora no solo velar por ella, sino comprobar que los actores del sistema educativo  cumplan con la calidad debida.
Como verdaderos periodistas debemos ejercer la docencia y usar como didáctica la memoria. Tener presente nos solo los hechos, sino los personajes que los llevaron a cabo y apuestan a ser nuevamente candidatos presidenciales. Abramos los ojos no dejemos que las mentiras y la basura puesta en escena por medios oligopolios con muchísima saña e intereses económicos, nos haga ver que el  camino  no es el correcto.

Graciela N Provenzano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario